Paseo de Jane

Posted on mayo 25, 2015

0


paseo-jane-jacobs-zaragoza (1)Javier RocheJavier Roche

paseo-jane-jacobs-zaragoza (5) paseo-jane-jacobs-zaragoza (6) paseo-jane-jacobs-zaragoza (7) paseo-jane-jacobs-zaragoza (8) paseo-jane-jacobs-zaragoza (9) paseo-jane-jacobs-zaragoza (10) paseo-jane-jacobs-zaragoza (11) paseo-jane-jacobs-zaragoza (12) Javier Roche Javier Roche Javier Roche Javier Roche Javier Roche Javier Roche Javier Roche Javier Roche Javier Roche Javier Roche Javier Roche paseo-jane-jacobs-zaragoza (24) paseo-jane-jacobs-zaragoza (26) paseo-jane-jacobs-zaragoza (27) paseo-jane-jacobs-zaragoza (28) Javier Roche Javier Roche Javier Roche Javier Roche paseo-jane-jacobs-zaragoza (33) paseo-jane-jacobs-zaragoza (34) paseo-jane-jacobs-zaragoza (35) paseo-jane-jacobs-zaragoza (36) paseo-jane-jacobs-zaragoza (37) paseo-jane-jacobs-zaragoza (38) paseo-jane-jacobs-zaragoza (39) paseo-jane-jacobs-zaragoza (40) Javier Roche Javier Roche Javier Roche Javier Roche Javier Roche Javier Roche Javier Roche Javier Roche paseo-jane-jacobs-zaragoza (49) Javier Roche Javier Roche Javier Roche Javier Roche Javier Roche paseo-jane-jacobs-zaragoza (55) Javier Roche Javier Roche Javier Roche Javier Roche Javier Roche paseo-jane-jacobs-zaragoza (63) Javier Roche Javier Roche Javier Roche Javier Roche

 

paseo_jane6

 

REFLEXIÓN SOBRE “MUERTE Y VIDA DE LAS GRANDES CIUDADES”

¿Realmente educamos nuestra sensibilidad para entender la ciudad? Ella tan infinita, con sus calles y sus gentes, sus plazas, sus comercios. La ciudad subjetiva que cada persona vive a su manera, de la que cada uno extrae un jugo irrepetible. Si tiene 200.000 habitantes esconderá 200.000 ciudades, cada una con su horario, sus trayectos, sus miradas, sus rincones, sus lugares de trabajo y de descanso, sus “hey qué pasa!” y “por ahí no paso”. Y es todo un mismo espacio en el que se inventan 200.000 maneras de vivirlo. Ciudades particulares, mutables y todas distintas. ¿Cómo entender todas ellas? ¿Cómo diagnosticar sus problemas y necesidades? Y  ¿Cómo decidir cuál es esa ciudad ideal hacia la que queremos caminar?

El urbanismo se ha erigido como puño impositor de fórmulas infalibles. Con su bandera se decidió que no era necesario comprender a los ciudadanos para diseñar sus espacios. A lo largo de la historia se han aportado soluciones estéticas, pragmáticas, estratégicas o higienistas a los conflictos o a las situaciones incomprensibles (o incómodas) para técnicos y políticos. Jane Jacobs, en su libro “Muerte y vida de las grandes ciudades”, nos aportó, antes que nada, una mirada limpia que desenmascara esta farsa: la de los urbanistas que arrastran teorías simplificadoras sobre la ciudad ideal. Y nos descubre, al menos, hacia donde dar el primer paso para comenzar a pensar la ciudad de otra manera. Y no es otro sitio que hacia nuestras calles.

A lo largo del siglo XX, hemos asumido una morfología para diseñar los desarrollos urbanos en la que se ha olvidado la calle como espacio fundamental para la relación. Nos hemos acostumbrado a ver bloques de viviendas impersonales, repetitivas, en áreas eminentemente residenciales. Los urbanistas y políticos han aceptado, por comodidad o falta  de criterio (o por abandonarse en manos de los poderes económicos) las teorías de Le Corbusier  y Ebenezer Howard, que han acabado con cualquier atisbo de humanidad en los nuevos trazados de nuestras ciudades. Le Corbusier destruyó la calle, convirtiéndola en un espacio residual y aséptico entre bloques, en una vía predominantemente dirigida al tráfico rodado una vez eliminadas todas sus funciones más allá del transporte. Ebenezer Howard idealizó las zonas verdes  como único espacio de relación y centro temático para el esparcimiento. El resultado de la combinación de ambos es la ciudad muerta, la de los desconocidos, la del coche, las cámaras, la vigilancia y los centros comerciales.

Jane Jacobs supo identificar esta situación en Norteamérica, en los años 60. Y condensó la “ciudad ideal” con dos características: seguridad y libertad. Hoy se considera que ambas opciones son incompatibles. A favor de la seguridad, en estas grandes ciudades de desconocidos, se ha sacrificado la privacidad y la libertad. Así, nos han sacado de las calles y las plazas, nos han prohibido hacer nuestro el espacio público, jugar a la pelota, ir en bici, tocar música o sentarnos a la fresca con una cerveza. Han colocado cámaras, policías y ordenanzas. Nuestra privacidad, nuestra libertad, se han visto mermadas; pero no nos importa porque ahora todos vivimos más seguros.

Sin embargo Jane Jacobs nos descubrió que no sólo es posible que coexistan la seguridad y la libertad, si no que la existencia de una es completamente dependiente de la existencia de la otra. Y para demostrarlo se sirvió de la experiencia empírica que le aportaron largos paseos recorriendo lugares seguros y otros que se consideraban peligrosos en su ciudad. Fue entonces cuando la calles, llena de comercios, de actividad, de día y de noche, repleta de saludos y favores de vecindad, con una equilibrada  combinación de conocidos y desconocidos, se desveló como la verdadera ciudad humana, segura y garante de nuestra libertad. Un verdadero espacio para convivir y crecer.

Si te has quedado con ganas de más y quieres saber el cómo y porque, puedes ver la Crónica de un Pre-Paseo de Jane

Posted in: urbanismo