Contexto de la reforma laboral (charla del 18 de Marzo en la Plaza del Pilar)

Posted on marzo 23, 2012

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Nos han pedido que pongamos en contexto esta reforma laboral en 15 minutos. Lo intentamos. Para ello vamos a utilizar cuatro fotografías.

Primera Fotografía:

En ella ampliamos la perspectiva histórica y vamos a ver dos gráficas.

La primera nos habla del porcentaje del total de los ingresos que se queda el 1% que más cobra en las economías centrales. Pues bien, este 1% de las personas que más ingresan en 1928 se quedaban con el 24% del total de los ingresos. Este porcentaje fue disminuyendo hasta que en 1976 llegó a un mínimo histórico, se llevaban no llega al 9% del total de los ingresos. Desde entonces, no ha hecho más que remontar hasta alcanzar de nuevo en 2007 el 23,5%[1].

La segunda pone en relación lo que una persona trabajadora produce en una hora de trabajo (lo que en economía se llama productividad) y lo que le pagan por ella. Pues bien, durante los años centrales del siglo XX estas dos magnitudes iban a la par -si aumentaba lo que un trabajador producía en una hora de trabajo, aumentaba también lo que le pagaban por esa hora-. Pero de nuevo a finales de los años 70 esta tendencia se rompe y mientras el salario se multiplica por 2, lo que produce se multiplica por 4[2]. Por lo tanto alguien se está quedando con esta diferencia.

Podríamos seguir dando datos y cifras pero al final la idea es siempre la misma: Nos están robando… y cada vez más.

¿Qué pasó a finales de los 70? Pasó que se rompió un pacto. Las clases dirigentes mundiales decidieron romper unilateralmente el pacto al que se había llegado -en los años 30 en EEUU, en la posguerra en Europa- con los sindicatos de clase trabajadora. En ese pacto los sindicatos habían abandonado el horizonte de transformación social a cambio de un aumento en la capacidad de consumo y mejoras en las condiciones de vida de la clase trabajadora. Las estrategias para esta ruptura han sido varias (y todas nos suenan): deslocalización de centros de trabajo a paíes de la periferia y otras medidas de disciplinamiento de la clase trabajadora, privatizaciones de empresas públicas para que generen beneficio privado, desregulación de mercados financieros…

El objetivo de esta reacción neoliberal era restaurar el perdido el beneficio empresarial y el poder de ese 1% de la población.

Segunda Fotografía:

Aterrizamos en el Estado Español.

Aquí este proceso que acabamos de contar ha seguido su ritmo, pero la reacción neoliberal finalmente llegó en los 90. Y desde entonces, la conclusión aquí es la misma: Nos están robando… y cada vez más.

Por la extensión de esta charla no podemos hablar de cómo se están degradando las pensiones públicas porque las pensiones privadas son excelente negocio para los bancos. Ni de las políticas que han permitido que un bien de primera necesidad como es la vivienda se convierta en un bien de lujo y objeto de especulación de los fondos de inversión y pensiones de todo el planeta que buscaban altas tasas de rentabilidad. Ni de los miles de millones de euros que se han dado a los bancos y grandes empresas para que recompongan sus balances contables. Ni de la degradación de las políticas y servicios sociales. No podemos hablar de todo esto.

Nos limitaremos a dar dos pinceladas:

  • La primera nos la cuenta la periodista económica Susana Arenes: los ricos españoles lograban ganar un 6% más (2.150 millones de euros) en el año 2011. Pero es que en 2010 habían ganado un 8.6% más. Pero es que en 2008 había sido un 27% más y así, suma y sigue[3].
  • La segunda es un cálculo que hace Amaia Pérez Orozco en un excelente artículo[4] que ha publicado recientemente: para cobrar lo mismo que Rodrigo Rato por su cargo como presidente de Bankia en un solo año, una persona que cobrara el salario mínimo debería reencarnarse siete veces, siete. Esto era antes de la reforma laboral.

Así, la próxima vez que alguien os hable de austeridad, preguntad ¿austeridad, de quién?

Esto es solo para ejemplificar lo que muy bien dice la gente del 15M: la crisis es una estafa, que sirve para justificar la rapiña.

Tercera Fotografía:

En esta fotografía no hay datos.

Es la fotografía de un iceberg. Un gran trozo de hielo con una parte de arriba visible- que es lo que tradicionalmente se llama economía: el consumo, la producción, el mercado de trabajo…

Y una parte de abajo invisible- que son todas esas relaciones y trabajos no mercantiles que hacen posible que lo de arriba exista, que generan bienestar y cuidan de la vida: el cuidado de las personas, su alimentación, su salud, el cariño, el cuidado de los peques, de los ancianos dependientes, de las enfermas…

Para que una persona trabajadora entre y salga con salud física y mental de ese mercado visible, hay toda una red subterránea de relaciones y trabajos que lo hacen posible.

Aquí lo que nos encontramos es que toda la presión que se ejerce sobre la parte de arriba del iceberg: cada reforma laboral que precariza la vida, cada subida de los precios de la luz y el gas, cada residencia de ancianos pública que se cierra o que no se hace… Toda esta presión es absorbida por la parte de abajo del iceberg. Es en “los hogares (en sus diversos tipos), donde se hace lo imposible para compensar lo que ya no alcanzamos con el salario y lo que el Estado deja de proporcionar”[5]

¿Qué hacen los hogares que no tienen tiempo para cuidar ni recursos para pagar una guardería privada o una residencia de ancianos? ¿Cómo mantiene el equilibrio el precario o la autónoma que no sabe si el mes que viene va a poder pagar el alquiler? ¿a dónde van las familias sin ingresos que han sido desahuciadas?

Por todo esto, cuando decimos que nos están robando, no nos roban sólo el dinero… nos están robando la vida.

Cuarta Fotografía:

Es la fotografía de la Plaza.

De esta plaza y de todas las que, como en ésta, se están discutiendo esta última vuelta de tuerca que es la reforma laboral y la huelga general planteada para dentro de diez días.

Para el ataque que estamos viviendo, la huelga general abanderada por unos sindicatos mayoritarios con serios problemas de legitimidad social, no es suficiente. La realidad se ha hecho mucho más compleja y los conflictos y las contradicciones se han multiplicado.

Es en plazas como esta donde tenemos que empezar a crear herramientas de lucha igual de potentes o más, de lo que fueron en su día las huelgas generales.

Herramientas que integren al 99% de la población: al precario, a la parada, al ama de casa, al autónomo, a la inmigrante (con o sin papeles), al microempresario, al desahuciado, a la auto-explotada, al microempresario…

Herramientas que amplíen el foco del conflicto del trabajo a la vida.

En nuestras manos está avanzar hacia un cambio de modelo social y económico. Avanzar hacia escenarios post-capitalistas donde el beneficio del 1% de la población no sea lo único importante. Escenarios que sitúen en el centro la vida y el cuidado de las personas y del planeta que habitamos.