Cómo avanzar hacia una democracia real por ejemplo en Zaragoza

Posted on enero 2, 2012

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Esta noticia, El Actur y Casablanca tendrán presupuestos participativos a pesar de que, como se puede leer más allá de su titular, su contenido es muy escaso, nos parece interesante al menos en cuanto que permite un pequeño avance en el atascado camino de la imaginación política, -esa tan secuestrada y que resulta tan necesaria en tiempos como el nuestro de agotamiento de ciclos y modelos. Nos gusta esta noticia no tanto por la supuesta mejora que anuncia en cuanto a la participación ciudadana, que ya decimos que no es mucha, sino porque cruza una serie de elementos cotidianos, de nuestra realidad más inmediata, que suelen aparecer distanciados impidiendo que las formulaciones de los problemas que se hacen sobre la política de nuestra ciudad sean efectivos, tengan un calado, palpen la realidad. La lectura de esta noticia permite que nos acerquemos a cuestiones que consideramos de gran interés y de gran actualidad. ¿Cómo se construye una democracia en Zaragoza?  ¿Cómo se construye una democracia a partir del sistema político actual?  ¿Cómo imaginamos un gobierno de Zaragoza, como de otra ciudad cualquiera, que consista en una democracia (más) real?  Y sobre todo, dado el importante enquistamiento del funcionamiento político de nuestras ciudades, su separación, su corrupción, su distanciamiento respecto al ciudadano y la desposesión tan enraizada de éste respecto a su capacidad de participar en las cuestiones políticas que le afectan, ¿cómo convertir una demanda cada vez mayor de una democracia (más) real de la ciudadanía en un proceso realmente transformador que transfiera poder de decisión al ciudadano?

Dicho esto, nos gustaría también decir aquí que el problema de la democracia, así planteado de manera  formal, y separado de otras cuestiones económicas y políticas de interés fundamental, no puede ser más que un flanco por el que afrontar los graves ataques que a través de las medidas de austeridad, las élites económicas y políticas están llevando a cabo contra el estado de bienestar, contra nuestras condiciones de vida, en la actual crisis sistémica del capitalismo neoliberal.  El problema de la (falta de) democracia del sistema político no puede tapar las cuestiones fundamentales, como el trabajo, la renta, los derechos sociales, que dan cuenta de una forma más directa de  las mayores desigualdades que se dan entre ciudadanos y que nos alejan o nos acercan efectivamente de una democracia real. La tarea de los nuevos actores políticos que el levantamiento del 15M ha generado, en tanto que operadores efectivos de una democracia real, es decir, de una democracia que elimine progresivamente estas desigualdades de las condiciones de vida de las ciudadanas y ciudadanos, creemos que no es tanto obligar a los poderes a llevar a cabo un proceso de democratización del sistema político sino constituir un poder político nuevo capaz de desplazar a los actuales poderes reales imponiendo una transición desde el agotado modelo de gobierno neoliberal hacia unas sociedades definitivamente postcapitalistas.