Expo-paisajes, huerta de Las Fuentes y modelo de ciudad

Posted on diciembre 20, 2008

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[Artículo publicado en la revista de la FABZ, La Calle de Todos]

Por Gerardo Molpeceres – arquitecto.

El día después de terminada la expo 2008, se anunció que Zaragoza iba a optar en 2014 por una nueva exposición internacional dedicada al paisaje, la horticultura y el medio ambiente. Lo que de momento sabemos sobre el evento, es que va a ocupar al menos 60 has, más del doble que la expo 2008, que podría situarse en la Huerta de las Fuentes, en el Corredor del Gállego o “a caballo” entre ambos, que va a costar sólo 135 millones de euros según afirman sus promotores (cinco veces menos que las cifras “oficiales” de la EXPO 2008), que el gobierno central no va a poner ni un euro y que “se va a pagar con convenios urbanísticos”, presumiblemente en la propia Huerta de las Fuentes, pero podría ser en cualquier parte de la ciudad.

A diferencia de la anterior candidatura, ésta nace sin consenso político ni social. Varios partidos políticos y organizaciones sociales, ecologistas y vecinales han manifestado su rechazo basado en razones de falta de oportunidad, de afecciones ambientales, de ausencia de consenso y participación en la génesis del proyecto, pero sobre todo de desenfoque de las verdaderas prioridades de nuestra ciudad.

A estos argumentos en contra de la candidatura me gustaría añadir algunos de carácter urbanístico, preocupado por un modelo de crecimiento y transformación urbana de Zaragoza basado en estos grandes eventos de repercusión internacional (expo 2008 – expo 2014).

La expo de 2014 amenaza la huerta

Se ha afirmado que la Huerta de las Fuentes es un espacio degradado, con un uso agrícola residual abocado inevitablemente a ser edificado y que la expo de los paisajes iba a “proteger para siempre este espacio” e impedir que se construyan viviendas en él. Yo creo que no es cierto. El Plan General de Ordenación Urbana garantiza la protección del Soto de Cantalobos y de la Huerta de Las Fuentes como suelos no urbanizables de especial protección de ecosistema natural y de transición al Ebro en los que en ningún caso se permite la construcción de viviendas. En la Huerta el Plan General reconoce la vulnerabilidad y contempla la defensa, y potenciación del medio natural mediante planes especiales de protección y mejora de los espacios naturales.

Por el contrario la expo del paisaje exige cerrar un recinto de al menos 60 hectáreas, más del doble que la expo del agua y su financiación se prevé mediante convenios urbanísticos que obligarán a modificar el Plan General y disminuir la protección de la Huerta y el Soto. Supondrá en la práctica la desaparición de la huerta o su reducción a un carácter meramente testimonial.

No es adecuado repetir el modelo de la expo 2008

La intervención en la zona Este de la ciudad se justifica por una razón de simetría y equilibrio del conjunto urbano, se plantea un tramo urbano de 5km de riberas conectado al Oeste con el recinto de la expo 2008 y el parque metropolitano y al Este con la expo de 2014 y el Soto de Cantalobos. Además esta intervención viene a equilibrar la ciudad y volver la mirada a los barrios del Este de la ciudad (San José, Las Fuentes, La Jota) olvidados hace bastante tiempo.

Estos argumentos son ciertos, pero deben aplicarse con inteligencia y con prudencia. Lo más fácil es otra expo y otro parque público al otro lado de la ciudad, pero no parece lo más adecuado porque las condiciones ambientales y el contexto son diferentes. El Parque Metropolitano, con 80 has de zona verde, supuso un gran acierto pero también un altísimo coste de obtención de terreno, de construcción y, no lo despreciemos, de mantenimiento. Con este parque, Zaragoza se ha puesto a la cabeza de las ciudades españolas en m² de zona verde por habitante y también en coste de mantenimiento por habitante. El parque da servicio al conjunto de la ciudad y con él la ciudad “está servida”. Además, en el Oeste existe ya el Soto de Cantalobos, un espacio natural de incalculable valor ecológico, con 60 hectáreas de superficie y conectado con la ribera del río hasta el Galacho de la Alfranca.

Destruir el ecosistema de la huerta para construir en el mejor de los casos un parque artificial de 60 hectáreas más es innecesario ycontraproducente, porque Huerta y Soto son espacios naturales que se complementan y la desaparición de la Huerta debilita el Soto. El modelo- expo exige una intervención dura, con la obtención de más de 60 has de terreno vallado y cerrado, al menos durante la duración de la muestra, la modificación de su estructura parcelaria, la implantación de grandes aparcamientos, y una concepción del conjunto fuertemente condicionada por los plazos apremiantes y por una afluencia masiva durante unos meses con grandes explanadas, edificios para alojar a los visitantes y espacios sobredimensionados para el uso posterior e incompatibles con el medio natural.

La posiblidad de un recinto a ambos lados del Ebro, “a caballo” entre el Gállego y la Huerta de las Fuentes, no mejora la situación, plantea problemas prácticos de funcionamiento durante la muestra y añade a los efectos negativos anteriores el estrangulamiento de los ecosistemas de la desembocadura del Gállego y del Soto de Cantalobos.

Es más adecuada la potenciación de la Huerta

Parece más indicada una intervención blanda, que mantenga la propiedad privada y el uso actual de cultivos de la mayoría de las parcelas y permita el disfrute de la Huerta mediante el ensanche y mejora de los caminos y su conexión con el Soto y el tejido urbano del barrio, que potencia la calidad de los cultivos y la rentabilidad de los mismos, que favorezca la recuperación de los ecosistemas degradados, especialmente las traseras de la carretera de Castellón.

Esta alternativa, mucho más barata es compatible con la implantación de algún equipamiento importante de interés social con rango de ciudad, vinculado o no a la Facultad de Veterinaria y compatible con los usos agrarios del espacio. Se han apuntado en este sentido las posibilidades de granja escuela, de centro de interpretación de la huerta y también la posible implantación de centros de carácter lúdico- deportivo. En todo caso parece oportuno que estos usos, expresamente previstos en el Plan General se estudien con reposo en el marco de un Plan Especial de Protección y mejora del espacio natural, tal como exige el Plan General, sin la premura de otra exposición a la que hay que llegar de nuevo contrarreloj.

Expo-paisajes no beneficia a los barrios del entorno

A diferencia de la expo 2008, en ésta no va a haber aporte de dinero estatal, por lo que todos los recursos van a tener que salir de las arcas municipales, vía convenios urbanísticos y recalificaciones de suelo. Esto supone un coste en términos de sostenibilidad y una hipoteca de nuestras políticas públicas de vivienda y del desarrollo futuro de la ciudad y es contradictorio con el Plan General.

Pero sobre todo, en un contexto de crisis las recalificaciones urbanísticas generan unos recursos exiguos que se destinarán en su totalidad al recinto de la expo. No va a haber “lluvia de millones del Estado” como sucedió en 2008 porque el Estado aplica los recursos con carácter rotatorio, y después de que Zaragoza ha disfrutado su expo les toca el turno a otros eventos en otras ciudades.

En consecuencia no va a haber más “Plan de Acompañamiento” que las inversiones ordinarias en proyectos medioambientales o de rehabilitación urbana. Para eso no hace falta otro macroevento. Si lo que se quiere es mejorar los cauces y rehabilitar la ciudad, hagámoslo, y dejémonos de ferias. Lo que se invierta en la nueva expo dejará de invertirse en la vieja ciudad. Y lo que es peor, se desenfocarán los esfuerzos de gestión alejándolos de las verdaderas prioridades, como ha sucedido los últimos 6 años.

La prioridad debe ser la ciudad consolidada

Están lejos los días de crecimiento ilimitado, de reclasificacionesmasivas, de convenios millonarios y de financiación municipal sobreabundante basada en la venta del suelo. En el contexto actual de recursos públicos limitados, de crisis generalizada y de pinchazo de la burbuja inmobiliaria es poco prudente confiar en la financiación derivada de los convenios urbanísticos. En todo caso con los recursos limitados de que disponemos hay que concentrar la mirada en los barrios consolidados y la ciudad existente.

Encontraremos espacios urbanos que mejorar, viviendas sin ascensor que rehabilitar, pequeño comercio y tejido social de proximidad que defender y potenciar.

En las Fuentes es urgente resolver el problema de la revitalización y ampliación del Parque Torre Ramona, del aparcamiento en superficie que dificulta la vida urbana y el uso de espacio público, de la limpieza de las calles y las plazas, de la defensa del pequeño comercio en Monasterio de Siresa y Compromiso de Caspe con una política de peatonalizaciones y mejora del espacio público. Hay un 43% de las viviendas sin ascensor, un 30% sin calefacción y un 77% de los edificios sin aparcamiento. Son urgentes las políticas sociales, la atención a los mayores y el trabajo por la cohesión social.

Los barrios de San José y la Jota comparten esta situación de vulnerabilidad. Todos estos problemas no se resuelven extendiendo más la ciudad ni construyendo otra expo con miles de nuevas viviendas mientras las existentes se vacían y los costes de funcionamiento de la ciudad crecen.

Mejor pequeñas intervenciones que macro-eventos

Ya hemos celebrado una expo, no debe negarse que ha tenido algunos efectos beneficiosos, pero acaba de terminar, tenemos que “hacer la digestión”, reconvertir por completo el recinto de Ranillas, optimizar el uso de todo lo que se ha construido y poner de verdad en práctica el conocimiento científico que se ha generado sobre agua y desarrollo sostenible. Eso llevará unos años, cuando terminemos nos daremos cuenta de que la situación ha cambiado y el problema también.

No se puede construir una ciudad a base de macro-eventos excepcionales que se repiten cada seis años. Nuestro “proyecto de ciudad” se llama ahora San José, Valdefierro, o la Jota. Es la ciudad misma. Es la hora de las pequeñas intervenciones urbanas, de la participación de los ciudadanos, de los proyectos micro, de la recuperación del espacio y la cohesión social, de la rehabilitación. Para ello es necesario mucho talento, capacidad de gestión, de propuesta y liderazgo. No se puede repetir simplonamente el modelo macro-evento. Debemos ser capaces de aplicar lo que en la expo 2008 hemos aprendido de concertación, de agilidad en la gestión, de ilusión y de fórmulas de patrocinio y mecenazgo a la ciudad consolidada y los problemas reales.

 

(Publicado en la revista LA CALLE de TODOS, de la Federación de Asociaciones de Barrio de Zaragoza, Diciembre 2008)

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